50 pero éstos, enterados de que él había sido apresado y muerto con
los que le acompañaban, se animaron unos a otros y avanzaron, cerradas
las filas, prontos para combatir.
51 Sus perseguidores, al ver que luchaban por su vida, se volvieron.
52 Aquéllos llegaron todos en paz al país de Judá, lloraron a Jonatán
y a sus compañeros y un gran temor se apoderó de ellos. Todo Israel hizo
un gran duelo.
53 Todos los gentiles circunvecinos trataban de aniquilarles: «No
tienen jefe - decían - ni quien les ayude. Esta es la ocasión de atacarles y
borrar su recuerdo de entre los hombres.»